¡Eh!

Recuerdos, tengo una pregunta para vosotros
¿Es posible que una persona deje de serlo?
...

Ya veo


15.5.11

Página XVI

hombre… me habría gustado poder pasar más tiempo contigo. – sin poder evitarlo rompo a llorar.

-A mí también me habría gustado, pero no va a poder ser. – dice Evan con una pequeña y débil sonrisa bailándole en los labios.

-¿Cómo lo aguantas todo? ¿Cómo puedes ser tan fuerte? Tienes cáncer y sabes lo que eso significa, tu hermano mayor es el mayor idiota del mundo y te hace daño sin pensar, la chica que te gusta es una maldita bruja que solo se te acerca por interés… ¿Cómo es que sigues sonriendo como si nada? ¿Cómo es que puedes sonreír?

-Bueno, uno acaba por acostumbrarse y… por llorar no voy a arreglar nada. – intento tragarme las lágrimas para no quedar tan mal delante de mi hermano pequeño.

-¿Cómo es que no me odias?

-Eres mi hermano mayor, no creo que sea posible odiarte. Además, tú nunca has tratado de hacerme daño. Excepto en nuestra gran pelea, pero incluso yo disfruté pegándote, lo reconozco. Te estabas portando como un idiota.

-Ya, y tú.

-Éramos dos idiotas en una pelea sangrienta… que lástima que no lo hubiéramos grabado para reírnos un rato.

-Y que lo digas. – Soltamos un par de carcajadas que se apagaron en sonrisas silenciosas que derivaron en un silencio incómodo. No quiero perder más tiempo de hablar con mi hermano. Hay tantas cosas que le quiero decir, pero las palabras son difíciles. Intento empezar:

- Permíteme romper este silencio incómodo. – me miró con una mirada brillante y una amplia sonrisa. Parecía a punto de decir algo, pero desistió – Entonces ¿estoy perdonado?

-Claro, ¿Yo?

-Claro… ¡Ah! ¿A que no adivinas qué vi esta mañana?

-No, dime.

-Una serpiente y una abeja. Peleando.

- No fastidies ¿de verdad?

-Te lo prometo.

- ¿Y quién ganó?

-La serpiente, se tragó a la abeja.

-Oh, qué pena, la última vez que pensé en ello me decanté por la abeja… Bueno, supongo que ya hemos resuelto el enigma. – me abrazo a él.

-Te quiero, Evan.

-Yo también, Angelo.
Si queréis saber si Evan salió de esta… bueno, me encantaría poder mentiros. Deciros que todo fue bien, que se salvó y que pasaremos todas nuestras vidas juntos. Pero todos sabemos que la vida no es como a uno le encantaría que fuese. Evan dejó este mundo y yo me quedé más solo incluso que lo que él se quedó cuando yo huí de casa. ¿Lloré por él? Sí, jamás había llorado

No hay comentarios:

Publicar un comentario