-Diciéndome eso me dan ganas de no reconciliarme contigo nunca.
-No creo que la muerte tenga la amabilidad de esperarte, así que es mejor que nos demos prisa.
- Es que… es tan injusto… Y pensar que he estado tirando mi vida a la basura mientras a ti se te escapaba de las manos… debería haber sido yo.
-Vamos, no digas eso, Angelo. Alguien tan guay como tú tiene que seguir vivo hasta el final de la película.
-¿Yo? Tú has actuado de forma mucho más heroica.
-Bueno, tú vas vestido como un superhéroe de verdad y tienes una ametralladora genial. Eso gusta mucho más a la gente, créeme.
-Totalmente imposible. Yo solo soy un pirado más. Y en cuanto a mi ametralladora… ni siquiera es de verdad, la uso para guardar golosinas. – contuve las lágrimas y sonreí. Evan ha estallado en carcajadas – No, es en serio, mira. – He abierto el mecanismo levantando el mango y le he enseñado las chucherías que hay dentro.
-Qué guay… Yo jamás me habría atrevido a echarle cara e ir así por la vida. Por ello siempre serás mi superhéroe favorito.
-Tú el mío.
- Y hablando de superhéroes… ha llegado la hora de esa frase.
- Uh, odio esa frase, solo con decirla ya serás un superhéroe y te recordarán para siempre, pero… ¿a qué precio?
-La muerte nos tiene arrinconados a los dos. Entonces es cuando yo lo digo… “Sálvate tú, yo los detendré”
-Un final digno para alguien tan guay como tú – creo ver cómo se sonroja un poco. Después de todo, mi hermanito sigue ahí dentro. - ¿Podrás perdonarme todo lo que te he hecho?
-No tengo nada que perdonarte, es más, creo que tú deberías perdonarme a mí.
-¿Cómo que nada que perdonarme, Evan? Te dejé solo cuando más me necesitabas y luego, al reencontrarnos, me comporto como un idiota y gracias a mí casi te abres la cabeza.
-No, lo que pasa es que fui demasiado crío. No pude soportar que te fueras. En el fondo esperaba que me llevaras contigo – me dispongo a interrumpir, pero él sigue hablando – pero sé que un crío como yo solo habría sido una carga. Y cuando nos volvimos a ver me quise hacer el indiferente, aunque en realidad quisiera… bueno, qué sé yo lo que quería hacerte… Ah, y perdón por la paliza cuando la brecha me la hice yo solo.
-Yo te empujé
-Pero yo pude haber evitado la lápida.
-Y yo pude haber evitado el puñetazo si no hubiera estado demasiado ocupado riéndome de ti.
-Siempre se te ha ido la fuerza por la boca. – el muy condenado se está riendo de mí, pero me lo merezco.
-Has crecido, ya no eres un crío. En realidad siempre fuiste más maduro que yo. Si yo hubiera estado en tu lugar no habría sido capaz de soportarlo, habría hecho tantas locuras… Ya eres un
No hay comentarios:
Publicar un comentario