no estoy unido a nadie, así es cómo debe ser. Pero solo creí que yo le importaba un poco más, jamás me habría imaginado así nuestro reencuentro. Me sorprende todo lo que me está costando sonreír. Por fin lo he conseguido, bueno, si una mueca de alegría forzada y rígida cuenta como sonrisa.
-Bueno, me alegra que hayas entendido que ya no soy tu hermano.
-¿Eh? ¿Q-Qué pasa? Vosotros sois hermanos ¿Lo has olvidado? ¿No te habrás olvidado de mí? Soy yo, Sienna. – esa cría parece tan confusa por nuestra forma de actuar que no puedo contener la risa.
-No, solo es que ya no somos hermanos. Ya no soy quién era. Ni siquiera soy un ser humano. Me sorprende un poco que lo hayas adivinado.
-En realidad fue muy fácil. Mi hermano mayor jamás me habría abandonado así. Para mí este tío al que tengo delante es un completo desconocido. Y, por si a este completo desconocido le interesa saberlo, mi nombre es Evander Molinari.
-Algo así había oído. Yo no tengo nombre, pero llámame… El artista antes conocido como Angelo. Encantado. –Evan torció los labios conteniendo las pequeñas carcajadas que trataban de escaparse de estos. Evan me mira a los ojos y se dispone a hablar.
-Diría que yo también lo estoy, pero mentiría. He oído algunas cosas sobre ti y no me habría gustado conocerte, créeme.
-¿Eh?, pero… no lo entiendo. Vosotros dos os llevabais genial.
-Error. Angelo se llevaba genial con él, pero yo ya no soy Angelo. Ahora soy un guardián de almas. No estoy unido a nada, soy un alma libre. Soy superior a las personas. Mi vida es prácticamente perfecta – Evan, con los ojos en blanco me hace la burla cuando cree que no le miro. Yo le lanzo una mirada (cabe decir que un tanto agresiva) que habla por sí sola. Dice algo como “Lo que me quieras decir, alto y claro a la cara, por favor.” Él apartó la mirada con desdén. Debía de odiarme mucho. Visto desde su ángulo, es como si yo hubiera sido el asesino de su hermano.
-Entonces, ¿tenemos que volver a presentarnos? – ha preguntado Sienna, que no se ha percatado de nuestra guerra de miradas. Niego con la cabeza. Evan ha chasqueado su lengua, molesto. Mira a su reloj y encuentra la excusa perfecta para huir de aquí, para huir de mí. Mira a su reloj y encuentra la excusa perfecta:
-Vamos a llegar tarde a clase, Sienna.
-¡Pero hay tantas cosas que explicar!
-Evander tiene razón. Tenéis que ir al instituto. Luego os lo explicaré, lo prometo. No creo que me mueva mucho de aquí en algunos días. – me despedí. Por fin solo. Era la hora de dedicarme totalmente a mi labor. Allá vamos.
Ya deben de rondar las cuatro de la tarde. En este pueblo, eso significa la hora de la siesta española. Bueno, en algo hay que aprovecharse de nuestro país vecino y la mejor forma de hacerlo es seguir esa tradición. En mi opinión la siesta es el mejor invento español. Sin saber por qué, me encuentro sobre mi moto, cabalgando en el asfalto hacia la casa que me vio nacer. No lo entiendo, sería estúpido sentir nostalgia de mi vida anterior puesto que la actual es sencillamente perfecta. Se supone que estoy por encima de todos esos sentimientos y vínculos humanos ¿Qué me está pasando? Me siento como un niño pequeño que llora y se abraza a sus padres y a su peluche en su primer día de colegio por miedo a separarse de ellos. Aquí estoy… En mi antigua casa… No ha cambiado mucho. El jardín está demasiado florido. Eso me preocupa. Mi madre solía usar la jardinería para liberar estrés. Ergo, cuanto más florido
No hay comentarios:
Publicar un comentario