¡Eh!

Recuerdos, tengo una pregunta para vosotros
¿Es posible que una persona deje de serlo?
...

Ya veo


15.5.11

Página XIII

Volviendo a la pelea. La serpiente acaba de tragar a la abeja. No pude evitar estremecerme. Nunca habíamos llegado a decidir un ganador, ni siquiera había bandos definidos. Lo que me dolió fue que aquello que nosotros habíamos imaginado como una batalla épica no fuera más que una depredación animal. Me siento como cuando me dijeron que los reyes magos no eran de verdad.

-¿Qué pasa? – pregunta Sienna después de recuperarse del susto que le ha pegado el frenazo.

-Nada… -digo tras pensármelo un poco. Podría contárselo, pero no le importaría, es una tontería. Justo como lo del espantapájaros. – Nada, venga, vamos. – vuelvo a acelerar.

Ya estamos casi en el instituto. Quedarán como un par de calles… Cuando los he visto he vuelto a frenar en seco, pero esta vez con motivos. Esto es serio. En un gesto rápido he cogido mi ametralladora y les apunto.

-¿¡Qué demonios estás haciendo!? – ha gritado Sienna entre asustada y enfadada.

-¡¡Son una Banshee y un Cù Sìth!! ¡¿No los has visto?! ¿¡No oíste a la Banshee!?

-¡¿De qué estás hablando?!

-Una Banshee es una figura de la mitología irlandesa, es como un hada que aparece cuando la muerte está cerca y su llanto es un augurio de muerte seguro. ¡Y estaba llorando! Y un Cù Sìth, también de la mitología irlandesa, es un perro mágico malvado cuya aparición predice la muerte de un pariente. Parece un enorme perro negro, verde o rojo y blanco de ojos amarillos ¡Y eso es lo que está con la Banshee! No sabes mucha mitología ¿verdad? Claramente esto es una Banshee. De pelo negro, pálida y con las mejillas sonrosadas de tanto llorar.

-¿El qué? ¡No estás apuntando a nada! - ¿Cómo que no estoy apuntando a nada? Yo estoy apuntando a… ¡Qué demonios! ¿Nada de Nada? Ahí mismo estaban… Pero si yo los…

-¿Qué ha pasado? Estaban ahí…

-Yo no vi nada, pero tal y como los describes podía haber sido una mujer normal paseando a su perro ¡No tenías por qué apuntarles!

-¡Sí, a su perro verde del tamaño de una vaca!

-¡No puedes ir por la calle apuntando a todo lo que se menea con esa pistola de colorines!

-¡Es una ametralladora! ¡Y yo sé lo que vi!... Aunque ya estoy acostumbrado a que me tomen por loco… Bueno, mejor cállate hasta que lleguemos al instituto, todos te lo agradeceremos.

Y por suerte así ha hecho. Ya hemos llegado a ese condenado instituto, pero, como era de esperar, Evan no está.

-Anda, tú baja. Ojalá no tengamos que volver a vernos nunca más – digo a Sienna. Ella sin pensárselo dos veces baja sin despedirse. Creo que ya no le gusto tanto… A mí eso poco me importa… Ahora solo puedo pensar en alguien. Evan. Mi hermanito. Soy incapaz de quitarme ese mal presentimiento desde que me he levantado… Algo me despierta de mi trance. Los murmullos. Después de casi quince años de miradas y susurros uno acaba por acostumbrarse, pero hoy no estoy de buen humor.

-Hola, Si – han dicho con pocas ganas sus amigas. El clásico grupo de niñatas cursis y ñoñas del que yo me solía reír en mis tiempos de instituto. Todos me miran y empiezan a cotillear

-¿Quién es tu amigo? ¿De qué va disfrazado?

-Es Angelo Molinari, es el hermano de Evan.

No hay comentarios:

Publicar un comentario